¿Construir con un profesional o de manera informal?

¿Construir con un profesional o de manera informal?

Una decisión técnica, económica y de largo plazo

En México, una de las decisiones más críticas al iniciar un proyecto de construcción —ya sea vivienda, comercio u obra institucional— es definir si se contratará a un profesional (ingeniero o arquitecto con experiencia y respaldo técnico) o si se optará por una construcción informal, basada en mano de obra sin planeación integral ni supervisión especializada.

A primera vista, la construcción informal suele presentarse como una alternativa “más barata”. Sin embargo, los datos, la experiencia técnica y los resultados reales en obra demuestran lo contrario: en la mayoría de los casos, termina siendo más costosa, más riesgosa y menos durable.

Este artículo analiza la decisión desde una perspectiva técnica, económica y operativa, sustentada en información estadística y en prácticas reales del sector de la construcción.


1. La percepción del “ahorro” inicial: un análisis incompleto

El principal argumento para no contratar a un profesional suele ser el costo de honorarios. No obstante, este razonamiento omite una parte fundamental del análisis financiero:

el costo total del ciclo de vida del proyecto.

De acuerdo con datos del INEGI, una proporción significativa de viviendas autoconstruidas o ejecutadas sin dirección técnica formal presentan modificaciones estructurales, ampliaciones correctivas o reparaciones mayores en los primeros 5 a 10 años de uso.

Estas correcciones implican:

  • Demoliciones parciales

  • Reforzamientos no previstos

  • Sustitución de instalaciones

  • Gastos adicionales en mano de obra y materiales

  • Interrupciones en el uso del inmueble

En términos reales, el “ahorro” inicial se diluye rápidamente.


2. Planeación vs improvisación: la diferencia clave

Un profesional no solo “construye”; planea, coordina y controla. Esto incluye:

  • Análisis del proyecto arquitectónico y estructural

  • Presupuesto detallado y controlado

  • Programación de obra (tiempos reales)

  • Selección adecuada de materiales

  • Supervisión técnica continua

  • Control de calidad y cumplimiento normativo

La construcción informal, en contraste, se caracteriza por:

  • Decisiones tomadas sobre la marcha

  • Compras urgentes y a sobreprecio

  • Falta de compatibilidad entre sistemas (estructura–instalaciones–acabados)

  • Errores que solo se detectan cuando ya están ejecutados

La CMIC ha señalado en diversos análisis sectoriales que los retrabajos representan entre 10% y 25% del costo final en obras sin planeación técnica adecuada.


3. Riesgos técnicos que no siempre se ven… hasta que es tarde

Uno de los mayores problemas de la construcción informal es que muchos errores no son visibles de inmediato, pero afectan directamente la seguridad y el desempeño del inmueble:

  • Cimentaciones mal dimensionadas

  • Estructuras fuera de norma

  • Instalaciones eléctricas sin protección adecuada

  • Pendientes incorrectas en drenajes

  • Falta de criterios de impermeabilización

Estos errores suelen manifestarse en la etapa de operación: fisuras, filtraciones, fallas eléctricas, sobrecostos en mantenimiento o incluso riesgos para los ocupantes.

Un proyecto dirigido por un profesional reduce drásticamente estos riesgos, porque se apoya en:

  • Normatividad vigente

  • Cálculo y verificación técnica

  • Experiencia acumulada en obra


4. Impacto económico real: costos directos e indirectos

Cuando se evalúa correctamente el costo de una obra, deben considerarse no solo los pagos directos, sino también los costos indirectos, tales como:

  • Atrasos en la entrega

  • Rentas adicionales por no poder ocupar el inmueble

  • Incremento de precios por compras urgentes

  • Reparaciones posteriores

  • Pérdida de valor del inmueble

Según estudios asociados a condiciones de vivienda y calidad constructiva del CONEVAL, los hogares con edificaciones deficientes destinan un mayor porcentaje de su ingreso a mantenimiento correctivo, en comparación con aquellos construidos bajo criterios técnicos adecuados.

Desde esta óptica, contratar a un profesional no es un gasto, sino una inversión que estabiliza y protege el presupuesto.


5. Certidumbre para el cliente: contratos, responsabilidades y respaldo

Otro factor clave es la formalidad. Un profesional ofrece:

  • Contratos claros

  • Alcances definidos

  • Responsabilidades técnicas

  • Bitácoras y reportes

  • Documentación del proceso constructivo

En la construcción informal, ante un problema:

  • No hay responsables claros

  • No existen garantías reales

  • Las soluciones dependen de acuerdos verbales

La certidumbre jurídica y técnica tiene un valor económico tangible, especialmente en proyectos de mediana y gran escala.


6. Conclusión: lo barato sale caro… y lo técnico sale rentable

La evidencia es clara:
👉 Construir sin un profesional puede parecer más barato al inicio, pero suele resultar más caro al final.

Los problemas durante la ejecución, los ajustes de último momento y los costos en la etapa de operación superan con creces los honorarios profesionales que se intentaron evitar.

Por el contrario, contratar a un ingeniero o arquitecto con experiencia:

  • Reduce riesgos

  • Controla costos

  • Optimiza tiempos

  • Protege la inversión

  • Aumenta la vida útil del proyecto

En construcción, la verdadera economía no está en improvisar, sino en planear correctamente desde el inicio.


📌 En Santiago González Consultoría y Construcción creemos que cada proyecto debe ejecutarse con responsabilidad técnica, transparencia y visión de largo plazo. La diferencia entre construir y construir bien está en las decisiones que se toman desde el primer día.

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